El objetivo de nuestra vida es llegar a "tener los mismos sentimientos que Cristo Jesús". Conformar nuestro corazón con el de Cristo es tarea de toda la vida. Por eso la FORMACIÓN PERMANENTE atañe a todas las Esclavas.

Desde el momento en que una joven se plantea la incorporación al Instituto, se le pide que mantenga un contacto habitual con una Esclava. Si tanto ella como la Congregación ven que éste puede ser su camino de seguimiento de Cristo, comienza el periodo del POSTULANTADO. El discernimiento para la admisión al Instituto se hace "desde dentro": la postulante vive en una comunidad, participa en diferentes apostolados... los ritmos se van acompasando.