Nuestra misión es la REPARACIÓN al Corazón de Jesús (Constituciones, 2). En Él contemplamos la manifestación de la misericordia de Dios y, unidas a Cristo, queremos llevar a todos los hombres y mujeres al Padre.  La EUCARISTÍA es la fuente donde nosotras, cada día, recibimos el ánimo y el aliento para vivir nuestra misión. Desde la ESPIRITUALIDAD IGNACIANA, seguimos a Cristo humilde y pobre, centro de nuestra vida, en cualquier parte del mundo donde seamos enviadas. Esta misión se concreta en:  la ADORACIÓN y en la EDUCACIÓN EVANGELIZADORA.